Luis Andrés Alborná
EL PENSAMIENTO CRÍTICO
El Universo es el espacio más diminuto que pueda existir, tu mente crea la ilusión de que esto no es así. Y aunque no puedo estar seguro de lo anterior, nadie lo puede estar; todo es relativo, ¿o no?
John E. McPeck, define el pensamiento crítico como: “La habilidad y la propensión a comprometerse en una actividad con un escepticismo reflexivo”1. Y gracias a antiguas civilizaciones se ha llegado a razonar, filosofar, cuestionar, etc., y ha logrado avances que incluso -tal vez- lo que la tecnología no. Este tipo de cuestionamiento ha llegado a desarrollar una evolución en la percepción del individuo, hasta llegar a lo que hoy llamamos pensamiento crítico.
El autor considera de suma importancia las disciplinas que se imparten para absorber un conocimiento y lograr una base del saber concreta y sólida para luego poder desarrollar un pensamiento crítico; “Cada tipo (o tipos) de conocimiento tiene un papel particular en la resolución de problemas particulares. [...] La educación liberal trata de desarrollar la racionalidad integral al enseñar al estudiante a comprender, y a usar, las diferentes formas del discurso racional (por ej., matemática, ciencia, moralidad, arte, filosofía, etc.)”2. Se necesita de conocimiento, para poder llegar a tener un pensamiento crítico amplio.
Es evidente pues, que para llegar a desarrollar un pensamiento crítico amplio se necesita de conocimiento. El conocimiento es poder, y mientras más ‘poder’ se obtenga, nuestra especie será cada vez más capaz de poder tener una perspectiva de la realidad más real, más amplia.
Durante el crecimiento del individuo logra escuchar repetidas veces la frase “piensa afuera de la caja” (think outside of the box); se le pide frecuentemente solucionar problemas poco comunes, con soluciones poco comunes. En realidad, cada individuo, cada mente, es una caja… una caja de pandora, y cada individuo en particular sabrá cómo pensar fuera de ella. Pero la manera en la que un infante puede ser educado, al cortar cualquier tipo curiosidad, por “no seguir instrucciones” puede llegar a perjudicar el desarrollo de un pensamiento tan independiente como necesario. La educación no necesariamente es mala como algunos puedan llegar a calificar.
El bajo pensamiento crítico de algunos puede ser la disonancia mental que causa la perspectiva de algunos otros. Mientras menos -pensamiento crítico- se posea será más difícil poder educar a un infante.
Está claro que la correcta educación es factor fundamental para poseer un conocimiento amplio; el autor exige también pues que el pensador debe ser -escéptico- reflexivo, sin miedo a lo desconocido, a romper barreras mentales que no es nada más que eso; una barrera mental, de la cual cada ser pensante, más que responsable, es capaz de disolver ese muro que la misma mente ha creado.
Con el transcurrir del tiempo la mente humana seguirá evolucionando. La ciencia y los tiempos así nos lo exigen.
- McPeck, J. E. (1981). Critical thinking and education. Oxford: Martin Robinson.
- McPeck, J. (1990). Teaching critical thinking. London: Routledge.
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