En la academia, como en cualquier centro de investigación o tanque de pensamiento, es menester que cualquier investigación, no importando el carácter que esta tenga, ni los objetivos que persiga o ya sean las hipótesis o los elementos que la buscan sustentar, debe cumplir con lo que se conoce como el Método Científico, que no es más que la sinopsis, bastante precisa, de los elementos que debe contener un ejercicio científico, para alcanzar a cumplir con los requerimientos para el descubrimiento, la invención o simplemente la creación de conocimiento o el estudio de los fenómenos.
Ante esa exigencia, se requiere del investigador que sea capaz de ejercer la abstracción, de ser escéptico hacia al fenómeno que investiga, hasta el momento en que, basado en hechos concretos el pensamiento pueda ser comprobado científicamente, es decir, el investigador deberá tener siempre la capacidad de evitar el uso de aquellos elementos de pensamiento que se los considera como paradigmas, constructos mentales, suposiciones, estereotipos o prejuicios, que afectan el método porque contaminan el objeto investigado y por lo tanto invalidan los resultados de su trabajo.
Por eso es por lo que los postulados sobre este tema son fundamentales para la academia, de tal cuenta que no importa la rama del saber que se estudia o investiga, la metodología siempre será la misma.
Para que el proceso de investigación cumpla sus fines y pueda ser promovido con precisión, debe evitarse la existencia o la inclusión de elementos que generen disonancia cognitiva, incluyendo el ruido semántico provocado por aquellos investigadores previos que agregan sus propios elementos de juicio al fenómeno, lo que obliga, strictu-sensu a separar las ideas preconcebidas, a evitar hacer uso de la experiencia, las creencias, los valores y, además todos esos paradigmas que favorecen e inclinan el pensamiento a una ruta en concreto influenciados, gestionados desde un punto de vista y, como en el ejemplo sobre biología, un tubo de ensayo contaminado no puede contener caldo de cultivo que favorezca el crecimiento de una bacteria que se estudia bajo un ambiente controlado si el mismo tubo tiene bacterias que infectan y, por lo tanto, invalidan el objeto de análisis.
El pensamiento crítico es esencial en el estudio de las ciencias. Por eso, John McPeck (1990) postula lo que denomina como el "escepticismo reflexivo" que no es más que la forma exigida al investigador para actuar y atender la investigación, porque facilita la abstracción de las ideas, para que el proceso de ir registrando metódicamente el análisis le permita concluir con un alto grado de veracidad, su enunciado previo.
El analista, consultor, asesor, estudioso, investigador o científico debe tener, entre sus más importantes herramientas de investigación la capacidad de abstracción, para que todos los elementos que sustancian el objeto investigado puedan ser debidamente percibidos, registrados, evaluados y comprendidos.
Los estudiantes del curso INTRODUCCIÓN A LAS RELACIONES INTERNACIONALES sección D de la jornada matutina de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad de San Carlos presentan sus ensayos sobre este importante tema.
Lic. Aldo N. Bonilla MSc.
Docente
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